El agua: Calidad para consumo

¿Sabemos acerca de las condiciones mínimas que requiere el agua potable?

El agua: Calidad para consumo

El agua es un elemento vital, hidrata y genera un aporte de sales minerales para el buen funcionamiento del organismo. Sin embargo, al igual que el aire representan un transmisor de enfermedades y agentes patógenos.

César Espinoza, Dr. en Química Analítica y Profesor de la Universidad de Concepción Facultad de Ingeniera Agrícola, realizó un estudio acerca de la Calidad del Agua y las tecnologías para su saneamiento plantea que para catalogar al agua como “potable” debe cumplir requisitos físicos, químicos, bacteriológicos y de desinfección establecidos en la normativa de calidad NCH 409 / 1 en la que aseguran inocuidad y aptitud para el consumo humano.

Espinoza enfatizó “es necesario a la hora de autorizar el consumo del agua, establecer parámetros mínimos de mineralización, y exigir no superen otras medidas que pudiesen resultar peligrosas. Y vigilar ciertas sustancias no naturales, como: pesticidas, nitritos, compuestos orgánicos volátiles, etc.”

Un control exhaustivo del agua implica; tratamiento y potabilización de toda red de saneamiento existente. Por esto, existe la desinfección del agua, cuyo objeto es la extracción, desactivación o eliminación de los microorganismos patógenos que existen en ella. Si estos microorganismos no son eliminados el agua no es potable y es susceptible a causar enfermedades.

En los métodos para el tratamiento del agua, el cloro es el desinfectante más usado, debido a que por cloración se obtienen rendimientos de desinfección aceptables a un bajo coste, aunque su uso tiene una serie de problemas en la aparición de subproductos de carácter tóxico o molestos para el ser humano, como son: las cloraminas, dicloraminas y los más perjudiciales son los llamados “trihalometanos”, de carácter cancerígeno para la salud humana, procedentes de la reacción del cloro con productos orgánicos.

Muchas veces, estos compuestos tóxicos están asociados a riesgos de cáncer de colon, vejiga y daños en el riñón y el hígado.

En la actualidad se conocen numerosos tipos de microorganismos patógenos que pueden transmitirse por el agua y producir una gran variedad de enfermedades. Por ejemplo: gastroenteritis que puede estar provocada por diversos microorganismos (Escherichia coli, Aeromonas hydrophila, rotavirus, astrovirus). Consiguen ser causa de enfermedad porque sobreviven en agua dulce, lo que se conoce como persistencia y depende de varios factores como el tiempo, la temperatura, materia orgánica, etc. Las bacterias suelen tener una persistencia breve (una semana) o media (un mes) con alguna excepción que pueden sobrevivir hasta dos meses.

Los virus tienen una persistencia prolongada, de varios meses, sobre todo por ejemplo el de la Hepatitis A y aumenta en aguas con materia orgánica debido al efecto protector de las partículas a las que se adhieren. Parásitos, que también son otra forma de transmisión de enfermedades, algunos pueden llegar a sobrevivir un año.


Otras alternativas, mediante los generadores de radiación ultravioleta que constituyen otro poderoso agente desinfectante. Se irradia el agua mediante una lámpara que produce radiación, logrando la muerte e inactivación de microorganismos, con una eficacia muy superior a la del cloro en una velocidad prácticamente instantánea.

A pesar de que produce la muerte de los gérmenes patógenos, no elimina la materia orgánica de la cual están formados, pues no dispone de un agente oxidante. Por esto, la radiación ultravioleta no sería tan eficaz en este aspecto.

Realmente sabemos algo sobre las condiciones mínimas que requiere el agua potable.

De allí que la alternativa más recomendada de acuerdo a los estudios realizados en forma reciente es el, el ozono pues consigue una eficaz oxidación de la materia orgánica, por sí sólo es 3000 veces más rápido y eficaz que el cloro destruyendo virus, bacterias y una serie de organismos cloro resistentes sin originar subproductos ni olores o sabores extraños en el agua.

El Dr. Espinoza explica, “la molécula de ozono está formada por tres átomos de oxígeno y se origina in situ mediante descarga eléctrica del aire, por lo tanto, tras un tiempo relativamente corto, el ozono se transformará de nuevo en oxígeno renovándose de nuevo al ambiente”.

Una solución más efectiva


Existe un altísimo poder oxidante y desinfectante al emplear el ozono, ya comenzó a usarse en el tratamiento de aguas, aire y eliminación de olores.

“Actúa de forma muy eficaz en  la eliminación e inactivación de virus, bacterias, hongos, esporas, algas y protozoos. Eliminando una gran cantidad de sustancias perjudiciales las cuales oxida, como el hierro o el manganeso, metales pesados ligados orgánicamente, descomponiendo detergentes, pesticidas, herbicidas, fenoles, trihalometanos y neutralizando cianuro, sulfuros y nitratos, amoniacos, nitritos, urea, etc.”

Considerando el acceso al agua potable limpia y segura como un derecho esencial. Hay que lograr desinfectar y eliminar los microorganismos patógenos capaces de producir enfermedades, empleando nuevas tecnologías para garantizar que el agua no sea utilizada como vehículo pasivo de propagación.

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